FALLECIÓ EL SÁBADO POR LA PALIZA DE UNOS PORTEROS
Álvaro Ussía, ligón, popular y gran deportista
MADRID.- La familia de Álvaro estaba el sábado destrozada. Cuando no hacía ni dos años que sus miembros habían tenido que sobreponerse al dolor provocado por la muerte del padre, ahora ven cómo, tras una absurda pelea, tienen que decir adiós al hijo mediano que, sólo tenía 18 años.
La víctima, un pariente lejano del periodista Alfonso Ussía, tenía un gran sentido familiar y vivía con su madre, su hermano mayor, su hermana pequeña, sus primas y los padres de éstas. El chalé, ubicado en Aravaca, albergaba a las dos familias desde hacía muchos años.
Sus amigos más cercanos comentaron anoche durante una misa en la iglesia de Santa María de Caná, en Pozuelo de Alarcón, que Álvaro adoraba a su hermano mayor, Antonio, y que le imitaba con frecuencia. «También era muy deportista, le gustaba el tenis, el fútbol, el pádel y esquiar», explicó su mejor amigo cuando acabó el servicio religioso.
El joven confesó que pensaba irse con él a Sierra Nevada en cuanto abrieran las pistas. Su simpatía y propensión a la risa propició que tuviera muchos amigos. Además, era muy popular entre sus compañeras de clase y había tenido varias novias.
«Era muy guapete y se hacía querer. Pero ahora iba en serio con una chica y estaba muy a gusto con ella», reveló el mismo joven. A pocos metros de él, la muchacha a la que se refería se deshacía en lágrimas en brazos de otra amiga. «Ha sido un golpe muy duro para todos», concluyó con tristeza.
No hacía falta que lo dijera, ante el templo se agrupaban más de un centenar de conocidos suyos que habían querido venir a despedirse de su buen amigo.
Otro de sus colegas recordaba que Álvaro no había sido un estudiante sobresaliente, lo que hizo que pasara por varios centros educativos distintos. «Pero era un gran tipo por eso tanta gente ha venido a la iglesia para despedirse de él», agregó un compañero.
En la actualidad, estaba cursando segundo de bachillerato en el colegio Monte Tabor, situado en Pozuelo. Su prima reveló que acababa de terminar los exámenes hacía un par de días y que pretendía afrontar la selectividad para luego empezar una carrera. «Esperaba poder hacer Empresariales o Derecho», aclaró anoche la joven, muy afectada.
Asimismo, los amigos de Álvaro destacaron que no era una persona conflictiva. «No se metía en broncas, si le buscaban las cosquillas tenía su genio, pero no buscaba follones», aclaró.
El fallecido también era muy aficionado al mundo del motor. «Le encantaban los coches y las motos. Además, era muy ordenado. Una vez desplacé unos centímetros la mesa de su habitación y él se dio cuenta enseguida.
Link:http://www.elmundo.es/elmundo/2008/11/16/madrid/1226834424.html
Una pequeña reflexión:
¿Quién no ha sufrido un abuso de poder por parte de estos porteros, en teoría, “garantes de la seguridad”? ¿Cuántas veces esta gente nos a aguado la fiesta perfecta de un sabado noche? ¿Cuántas veces nos hemos quedado con ganas de llamar a la policía porque veíamos un acto injusto? ¿Merece una reyerta acabar con la vida de un muchacho? Es que yo ya me estoy imaginando la escena: un chico normal de 18 años frente a los “armario” de anabolizantes que son(como dicen en italiano) buttafuori o encargados de echar a la gente. El resultado es claro: el chico muerto. Algunos dirán, iría borracho… pero para eso se llama a la policía, que es a quien le compete, para que lo detenga y lo devuelva a su casa, no se le dá un paliza hasta costarle la vida. Pero, lo que es más gordo es que “El presunto homicida de Álvaro Ussía declara que se cayó encima del chico por accidente. En fin, solo dos cosas: la primera, Requiescat in Pacem, la segunda, que ojalá estos tipejos se pudran en la cárcel y les hagan la vida imposible en un futuro. Que Dios me oiga!


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Los compañeros de colegio de Álvaro Ussía, el joven que perdió la vida el pasado viernes tras recibir una fuerte paliza por parte de tres porteros de la discoteca ‘El Balcón de Rosales’, le rindieron homenaje hoy con un minuto de silencio y una ceremonia donde leyeron un comunicado en el que manifiestan su rabia y dolor por lo acontecido.
“Has dejado una enorme huella en cada uno de nosotros, ahora estás gozando en el cielo junto a tu padre y tu abuelo. Gracias, porque nos has unido fuertemente al colegio Monte Tabor y a todos tus compañeros, has cambiado nuestro dolor, nuestro deseo de justicia y nuestra rabia por amor y oración”, leyó un compañero.
Asimismo, señalaron que “la muerte no es el final, sino el principio de lo que importa, de lo único que dura para siempre”. “El siempre que aquí no logramos medir”, aseguraron en un discurso donde el amor y la amistad estaba como telón de fondo: “Donde la amistad, el amor y el humor reinan en todas las almas, donde no hay dolor ni lágrimas: donde Alvaro está feliz, como era, como es, alegría y juventud eterna”.
“¡Pronto nos veremos, espéranos amigo!”, le pidieron, subrayando que “la muerte no es un adiós, sino un hasta luego”. Estas palabras precedieron al minuto de silencio y al rezo del Angelus que a las 12.00 horas toda la comunidad educativa del Colegio Monte Tabor, en Pozuelo de Alarcón, organizaron en recuerdo del joven fallecido.